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Valentina Tereshkova

Por qué es una entre 101


Porque a pesar de ser de una familia humilde y no contar con estudios en el campo, consiguió convertirse en la primera mujer en viajar al espacio en solitario.

Soviética (1937)
Nació en un pueblo pequeño de la extinta Unión Soviética. Su padre era conductor de tractor y su mamá trabajaba en una fábrica textil. Como la situación económica de su familia no era muy buena, Valentina entró a la escuela hasta que cumplió ocho años y más tarde tuvo que terminarla por correspondencia, mientras trabajaba en una planta textil.

Valentina siempre tuvo dos sueños en la vida: conducir una locomotora y volar. Desde muy pequeña se interesó en el paracaidismo y se unió a un aeroclub local que dependía de la Fuerza Aérea Soviética. Con veintidós años, se convirtió en una de las más experimentadas de su grupo y consiguió la certificación como instructora.

Para 1961, Valentina se inscribió en una convocatoria para llevar a la primera mujer al espacio. Después de varios exámenes y pruebas difíciles, fue elegida junto con otras tres mujeres para prepararse en el Centro de Entrenamiento de Cosmonautas, en donde tuvieron clases de matemáticas, astronomía, física, navegación espacial y meteorología. El 16 de junio de 1963, tras ser elegida entre las cuatro candidatas, Valentina se convirtió en la primera mujer en viajar al espacio a bordo de la nave Vostok 6. Bajo el sobrenombre de “Chaika”, que significa gaviota en ruso, Valentina dio 48 vueltas al planeta en 70 horas, con tan solo 26 años. Sin embargo, había un pequeño detalle: la nave era automática y no contaba con dispositivo para aterrizaje. ¿Y cómo crees que Valentina consiguió bajar del cielo? ¡Sí! Utilizó su experiencia como paracaidista y se lanzó desde lo alto.

Después de la visita al espacio, Valentina estudió y obtuvó el doctorado en ingeniería, se casó, tuvo una hija y recibió el título de Heroína de la Unión Soviética. Años más tarde, Valentina participó en la política como parte del Partido Comunista y del Presídium del Soviet Supremo.

Valentina pasó a la historia y abrió el camino para que más mujeres se interesaran en explorar otros planetas, por eso cada vez es más común escuchar sobre la participación de mujeres en proyectos espaciales.

En la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, en 2014, Valentina fue una de las portadoras de la bandera olímpica.